¿Cual es mi historia? Podría decir que soy el elegido para encaminar a los orcos y humanos a un mundo de paz y armonía, algo así como el heredero de un trono que no conoce su destino y vive como cuidador de vacas, ajeno a todo ello. Pero la verdad es que fui fruto de una violación de mi padre-humano, que no conocí, y mi madre orca, que si que conozco. ¿Suena raro, verdad?, ¿¡un humano violando a una orca!?, bueno ya sabes como pasan estas cosas, mucho vino, una noche loca... y aquí estoy, Bob.
Mi vida fue dura ya que en la tribu de orcos no caía bien, por aquello de ser medio humano, así que tenía que demostrar día a día que era valedor de estar entre ellos, debía ser el mejor cazando, el mejor matando a humanos y el mejor durmiendo en el suelo, y bueno... no se me dio mal (lo de matar humanos, bastante bien), lo que ocurre es que uno va creciendo y empieza a darse cuenta de que la media de inteligencia entre tus más cercanos semejantes empieza a disminuir alarmantemente hasta que te das cuenta que vives entre un grupo de imbéciles; mi santa-madre no, ella siempre ha sido lo mejor que me pasó allí dentro. En fin, que llegó el momento de prender fuego al nido, ¿se dice así, no?, y eso hice. Un una noche decidí que era momento de marchar a conocer mundo y mezclarme con otras gentes que me ofrecieran nuevas experiencias y conocimientos, así que cogí un buen barril de brea, una antorcha y lo demás ya te lo puedes imaginar. Podría decir que mientras me alejaba la noche brilló con un fulgor anaranjado que dibujaba mi silueta oscura a través del bosque, pero como por la noche veo en blanco y negro, pues va a ser que no.
Durante mi viaje he hecho de todo, he vigilado un puente y he pedido dinero para cruzarlo, aquello no estuvo mal, pero soy más de ir de un sitio a otro y eso de mantenerse en un mismo lugar, me estresaba, y cuando me estreso me pongo muy nervioso y me da por destruir todo lo que vea, y eso me hace poco sociable... eso al menos me dijo un curandero una vez. Pero me desvío; como decía, he hecho de todo, lo del puente, he secuestrado alguna que otra hija de algún que otro ricachón, me he comido a hijas de algún que otro ricachón, he hecho de guarda-espaldas (esto no se me ha dado muy bien ya que me estresaba y se me olvidaba guardar las espaldas del tipo que me contrata y... bueno, los muertos no pagan, ya sabes), y un montón de cosas más que mejor no contar.
Ahora mismo estoy protegiendo a un mago y su mono en los viajes que hace de un sitio a otro para conseguir libros, piedras que brillan y cosas de esas. Yo ya le avisé de que no soy bueno en eso de proteger a la gente, que se me da mejor comérmelas o matarlas, pero él insistió y bueno, en los líos que se mete se consigue piedras que brillan que cambian por dinero y... bueno, el sueldo es bueno y me lo paso bien destrozando cosas, así que aquí estoy.
¿Como resumiría mi experiencia vital? (desde que estoy con el mago este, hablo muy raro), facil:
“No me cuentes tu puta vida, no me importa que estés destrozado porque tu hija se ha ido con un brujo a lo alto de un monte; dime cuanto pagas y hablamos del tema.”

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