viernes, 11 de enero de 2013

Bob, el guerrero semiorco

Hola, mi nombre es Bob, bueno realmente mi nombre, que me lo puso mi madre orca es demasiado complicado para poder ser pronunciado por un humano, así que para todos, mi nombre es Bob.

¿Cual es mi historia? Podría decir que soy el elegido para encaminar a los orcos y humanos a un mundo de paz y armonía, algo así como el heredero de un trono que no conoce su destino y vive como cuidador de vacas, ajeno a todo ello. Pero la verdad es que fui fruto de una violación de mi padre-humano, que no conocí, y mi madre orca, que si que conozco. ¿Suena raro, verdad?, ¿¡un humano violando a una orca!?, bueno ya sabes como pasan estas cosas, mucho vino, una noche loca... y aquí estoy, Bob.

Mi vida fue dura ya que en la tribu de orcos no caía bien, por aquello de ser medio humano, así que tenía que demostrar día a día que era valedor de estar entre ellos, debía ser el mejor cazando, el mejor matando a humanos y el mejor durmiendo en el suelo, y bueno... no se me dio mal (lo de matar humanos, bastante bien), lo que ocurre es que uno va creciendo y empieza a darse cuenta de que la media de inteligencia entre tus más cercanos semejantes empieza a disminuir alarmantemente hasta que te das cuenta que vives entre un grupo de imbéciles; mi santa-madre no, ella siempre ha sido lo mejor que me pasó allí dentro. En fin, que llegó el momento de prender fuego al nido, ¿se dice así, no?, y eso hice. Un una noche decidí que era momento de marchar a conocer mundo y mezclarme con otras gentes que me ofrecieran nuevas experiencias y conocimientos, así que cogí un buen barril de brea, una antorcha y lo demás ya te lo puedes imaginar. Podría decir que mientras me alejaba la noche brilló con un fulgor anaranjado que dibujaba mi silueta oscura a través del bosque, pero como por la noche veo en blanco y negro, pues va a ser que no.

Durante mi viaje he hecho de todo, he vigilado un puente y he pedido dinero para cruzarlo, aquello no estuvo mal, pero soy más de ir de un sitio a otro y eso de mantenerse en un mismo lugar, me estresaba, y cuando me estreso me pongo muy nervioso y me da por destruir todo lo que vea, y eso me hace poco sociable... eso al menos me dijo un curandero una vez. Pero me desvío; como decía, he hecho de todo, lo del puente, he secuestrado alguna que otra hija de algún que otro ricachón, me he comido a hijas de algún que otro ricachón, he hecho de guarda-espaldas (esto no se me ha dado muy bien ya que me estresaba y se me olvidaba guardar las espaldas del tipo que me contrata y... bueno, los muertos no pagan, ya sabes), y un montón de cosas más que mejor no contar.

Ahora mismo estoy protegiendo a un mago y su mono en los viajes que hace de un sitio a otro para conseguir libros, piedras que brillan y cosas de esas. Yo ya le avisé de que no soy bueno en eso de proteger a la gente, que se me da mejor comérmelas o matarlas, pero él insistió y bueno, en los líos que se mete se consigue piedras que brillan que cambian por dinero y... bueno, el sueldo es bueno y me lo paso bien destrozando cosas, así que aquí estoy.

¿Como resumiría mi experiencia vital? (desde que estoy con el mago este, hablo muy raro), facil:


“No me cuentes tu puta vida, no me importa que estés destrozado porque tu hija se ha ido con un brujo a lo alto de un monte; dime cuanto pagas y hablamos del tema.”

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