Shael podría haber sido el típico elfo del típico bosque frondoso en las montañas: alto, grácil e inteligente si no hubiese sido por haber nacido con el pelo totalmente blanco y una falta de respeto por las normas de su pueblo desde bien pequeño.
De una familia más o menos influyente del Bosque de Iliniel, nació para ser un montaraz que sanara su hábitat de la rapiña de las ciudades humanas y enanas que se acercaban peligrosamente cada año a su hogar y para eso se le intentó educar. Intentó porque desde sus inicios fue algo difícil hacerle entrar en razón. En una sociedad muy estratificada y estructurada, con leyes y normas rígidas, que alguien se las salte no es lo habitual. Si de algo tienen los elfos es paciencia y perseverancia y por eso hasta no tener ya muchos años (según el cómputo humano) no se decidió el Consejo en "apartarlo" de la sociedad que lo había intentado educar y enseñar.
Quizás fuese la influencia de ese color de cabello y la reacción de desagrado de sus semejantes, o quizás por que la sociedad del Bosque de Iliniel, por estar muy cercana a núcleos no élficos, siempre fue un centro de aprendizaje para humanos, lo que está claro es que Shael creció con una rebeldía por las normas inflexibles notoria.
Hijo único, no tuvo que pelear con hermanos por el cariño de sus padres, y por lo tanto se llevó además del amor la severidad que no se repartía. Aunque muy inteligente, pronto comenzó a usar las enseñanzas de maestros y progenitores para escabullirse y escamotear cosas que "caían" de otros sitios, mal aseguradas. En pocos años su mañas con los dedos le granjearon no pocos problemas. Cosa que solucionó desarrollando otras dotes: las de la diplomacia. El "yo no he sido" es una de sus frases para todo.
En realidad no desea el mal a nadie, solo es que no lleva demasiado bien las órdenes que no le reporten algo.
No mucho antes de que se le invitara a irse del Bosque de Iliniel, conoció a un humano que había estado estudiando los árboles (o eso decía él), un tal Err, y su familiar, un oso que en cierto modo disfrutaba de más libertad que él en esa sociedad tan estratificada. No es que lo considere un amigo, solo un conocido con metas afines.
"Yo no he sido. Pero si quieres que confiese mi precio es éste"
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